(No) juzgues un libro por su portada

Nos ha costado mucho decidirnos, pero finalmente la tenemos. Señoras y señores, la cubierta oficial de La Nona.

Cubierta La nona Propuestas 2

¿No es entrañable nuestra nonnina? La verdad es que no mucho, pero ya descubriréis el porqué leyendo la obra de Roberto Cossa. Nada de spoiler aquí…

Volvamos a la cubierta. Dicen  —y no podemos estar más de acuerdo— que los libros son el alimento del espíritu. Pues, si la comida entra antes por los ojos, los libros también. Porque la cubierta no es solo una imagen; es el canal de conexión entre dos mundos, el de la obra y el del lector. Chip Kidd es el diseñador que ha revolucionado la gráfica de los libros en Estados Unidos:

Llevamos al público historias. Estas historias pueden ser cualquier cosa, algunas son hasta reales. Pero todas tienen algo en común: tienen que tener un aspecto, un rostro. ¿Por qué? Para dar una impresión de lo que os espera. Quien proyecta libros da forma al contenido, pero también administra  un delicado equilibrio entre los dos.

En el video: Chip Kid en la Conferencia Ted2012 http://www.ted.com

Así es, en efecto. En cierto modo, como un ventanuco, la portada de un libro revela y oculta, y en el encuentro de este precario equilibro entre reticencia y sugestión reside su eficacia. De eso, al fin y al cabo, va el arte de la seducción. Y la cubierta es sin lugar a duda el arma de seducción del libro, el núcleo de la erótica libreril. ¿Cuántos amores empiezan con una mirada? Con los libros muchas veces pasa lo mismo, y entonces la portada hace de detonador del deseo intelectual, aunque, en ocasiones, también de diafragma entre el potencial lector y el universo que la cubierta protege y desvela. Por eso, también con los libros, hay amores que se consuman y otros que se quedan en una mirada.

En cuanto instrumento de seducción, la portada habla en primer lugar al instinto . Pero además del instinto, detrás del juego de la seducción (literaria), hay una base intelectual: una portada es el cautivador resultado de una compleja operación intersemiótica, que consiste en la transposición del lenguaje textual al lenguaje visual. Una transubstanciación que, en el espacio de una página, trasforma el libro de conjunto de palabras a imagen. ¿Milagro? No, arte. Anónimas obras de arte que, en los mejores casos encierran y desvelan, protegen y ofrecen, encubren y anuncian, otras obras de arte.

En un ejercicio de lascivo y tórrido bibliovoyerismo (será la primavera que nos despierta los sentidos) os ensañamos a continuación veinte cubiertas (en orden casual) que en nuestra opinión pueden considerarse entre las mejores de siempre.

Dejaos seducir.

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Las imágenes de las veinte cubiertas fueron obtenidas de ShortList

 

 

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Un prólogo para abrir boca

Bueno, ya conocemos el plato principal, al chef que lo prepara, a dos de los pinches que colaboran en la edición…, pero nos falta algo muy importante para ir abriendo boca, ¡el aperitivo! Y es que este libro no sería los mismo sin su prólogo y su prologuista, Antonio Álamo.

 

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Imagen obtenida de la web del autor

No podríamos haber contado con nadie mejor para esta edición, todo un profesional de la literatura y, como no podía ser de otra manera, del teatro. Podríamos enumeraros aquí una larga e importante lista de sus textos dramáticos, obras narrativas, dramaturgias, etc.; podríamos daros  los nombres de los premios que ha recibido; podríamos hablar de dónde ha nacido, de qué ha trabajado, de qué editoriales le han publicado…, pero no. Toda esa información la tenéis de primera mano en la página web del autor (http://antonioalamo.com) que os invitamos a visitar y a curiosear porque no tiene desperdicio y seguramente encontraréis muchas cosas interesantes; por lo menos nosotros encontramos algo que no habíamos visto antes cada vez que entramos.

Preferimos contaros cómo ha sido trabajar con él Antonio, pues no hay día que no le agradezcamos su colaboración. Lo primero fue contactar con él, lo que fue bastante sencillo por dos motivos: por un lado, su email personal está en su página web y, por otro, resultó que teníamos un conocido común, un escritor y editor que había trabajado con él hace unos años, y que nos presentó y «abonó el terreno».

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Imagen obtenida de Poemas del Alma

La suerte no se hizo esperar y recibimos una respuesta positiva enseguida (en ese momento la mejor noticia que nos podían dar), iba a ser el prologuista de La Nona. Bueno, ni la suerte ni él, porque en menos de una semana teníamos prólogo. Un prólogo completo, estudiado, que desprendía profundidad y un riguroso trabajo de lectura, crítica e investigación por parte de su autor (no podíamos estar más agradecidos y felices).

Si tuviéramos que destacar las tres mejores cosas que nos han sucedido en esta edición, sin duda, una de ellas sería haber podido trabajar con Antonio Álamo, por su seriedad, su franqueza, su celeridad y su cercanía, siempre pendiente de atendernos con eficacia. En todo momento ha estado atento a nuestras dudas, nos ha animado y contagiado su entusiasmo y cariño por el género teatral.
Gracias, lectores, gracias, Antonio. Y a todos: ¡felices dramas!